Antecedentes

La minería del carbón en Asturias ha padecido históricamente de deficiencias estructurales que han afectado a su competitividad. La hulla asturiana era más difícil de extraer y, por tanto, más cara y de peor calidad que la inglesa, de tal manera que sólo pudo sobrevivir en el mercado en condiciones de protección. Tras el auge de la Gran Guerra y el máximo histórico de producción de 1918, la vuelta de los mercados a la normalidad y las importaciones de hulla británica ponían frente a las cuerdas a la minería asturiana.

El Consejo Nacional de Combustibles (1926) y el Estatuto Hullero (1927), es decir, la protección pública y el consumo forzoso de carbones nacionales, volvían a salvar lo que el mercado negaba. Tras la guerra civil, la autarquía y la consigna de autosuficiencia energética prolongaban las medidas intervencionistas del pasado, esta vez a cargo de la Comisión Reguladora de Combustibles (1939). Entre 1940 y 1959 la producción hullera asturiana no dejó de crecer. El Plan de Estabilización (1959), al imponer la progresiva liberalización arancelaria, aceleró la transición hacia nuevas fuentes energéticas. El carbón comenzaba a retroceder frente al petróleo. Sucesivos acontecimientos agravaron la crisis minera (huelgas de 1962 y el éxodo rural de los años sesenta) que supusieron mayores costes laborales. Con el I Plan de Desarrollo (1964-1967) que ponía en funcionamiento la llamada Acción Concertada, con resultados  desalentadores, no se superó la crisis.

En 1966 las principales empresas del sector, responsables de un 71% de la producción regional, intentaron sin éxito un  primer proyecto de fusión en Henosa (Hulleras y Energías del Norte).




© Hulleras del Norte S.A. (HUNOSA) - Teléfono: 985 107 300 | Datos de identificación | Condiciones de uso de la web